MISIÓN AL AIRE

HACIA UNA PASTORAL DE LA PAZ

28 | 02 | 2011

También este año, en la segunda semana de febrero, ha tenido lugar la Asamblea General de la Conferencia Episcopal de Colombia. Continuando las reflexiones y trabajos de encuentros anteriores que, a partir de la celebración del bicentenario de nuestra independencia, nos han llevado a diversos análisis sobre la situación del país, los obispos nos hemos dedicado, una vez más, a mirar el conflicto social y el conflicto armado que siguen agobiando a nuestra patria, para tratar de encontrar los aportes concretos que puede y debe dar la Iglesia en el camino hacia una pacífica convivencia de todos los colombianos.

Concretamente se busca que a partir de la reflexión hecha en la Asamblea, madurada y completada luego en las distintas diócesis y en las provincias eclesiásticas, se pueda llegar a la elaboración de un Directorio de Pastoral para la Reconciliación y la Paz en Colombia. Sería un instrumento para señalar caminos e iniciativas que contribuyan al cese del conflicto armado, a la reconciliación de los corazones, a la reparación del daño causado a las víctimas, a la rehabilitación de los victimarios, a la superación de las causas que han generado violencia durante tantas décadas, a la promoción de políticas sociales que lleven al desarrollo integral y sostenible para todos.

Si bien en este momento hay signos de esperanza y hay buenos propósitos de seguir trabajando por un crecimiento económico en el país, por un mejor manejo de las relaciones internacionales, por una mayor integración de las regiones, por un ejercicio más adecuado de la justicia y por una constante promoción de los derechos humanos, de otra parte, vemos una preocupante evolución de la violencia, que alimentada por el narcotráfico se centra en las ciudades y se ejerce a través de bandas que cometen todo tipo de crímenes y atropellos. En nuestra arquidiócesis vivimos con honda preocupación esta realidad.

Todos sabemos que la situación de nuestra patria no admite tratamientos simplistas, veleidosos y parciales. Se requiere una solución de fondo, una reorientación del camino histórico, una reconstrucción del tejido social, una verdadera transformación de las personas. Es ahí donde tiene una función importante la educación y donde se ve la necesidad urgente de una más seria evangelización. En efecto, el Evangelio asumido y vivido plenamente nos lleva a una vida nueva, a una progresiva reconciliación y a verdaderos procesos de desarrollo social.

Tenemos que hacernos conscientes, por lo tanto, de las implicaciones que tiene también para la paz de Colombia nuestro trabajo pastoral. Los análisis que hacemos, la contribución que ofrecemos a la educación, los proyectos y obras sociales que tenemos en marcha, el empeño por promover la convivencia, el acompañamiento de las comunidades y, sobre todo, el anuncio de Jesucristo, como ideal del hombre nuevo y futuro, son un servicio que aunque no sea suficientemente reconocido es imprescindible para el país. Por tanto, sigamos trabajando con esperanza y ayudemos a elaborar el Directorio Pastoral para la Paz de Colombia.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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