MISIÓN AL AIRE

RESPONSABILIDAD EN LA ERA DIGITAL

23 | 05 | 2011

El próximo 5 de junio celebraremos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. La única Jornada establecida por expresa voluntad del Concilio Vaticano II y que se realiza desde 1967 (Cfr Inter Mirifica, 18). Para esta ocasión, cada año, el Papa escribe un mensaje que aborda una temática especial. Esta vez, Su Santidad Benedicto XVI nos propone reflexionar sobre “Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital”. Una vez más, como en los cuatro años anteriores, el mensaje pontificio nos invita a utilizar adecuadamente y a aprovechar para la evangelización las nuevas tecnologías.

El desarrollo tan grande y tan rápido que van teniendo las comunicaciones sociales y el hecho de que todos los bautizados, por vocación y por misión, somos comunicadores, nos deben llevar a reflexionar sobre las implicaciones éticas de la comunicación. A esto apunta el mensaje de este año, que está centrado en la persona humana en cuanto es el núcleo de todos los procesos comunicativos y que invita, por tanto, a poner las nuevas tecnologías al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad. No se puede permitir que la red sea un instrumento que reduce a categorías o manipula emotivamente a las personas.

Si las extraordinarias potencialidades de Internet “se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano”. Sin embargo, el contacto virtual no puede sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida. Las nuevas tecnologías son una gran oportunidad que permite un mundo nuevo de “amistades”, más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, pero es preciso evitar el riesgo de infravalorar el encuentro personal y de refugiarse en un mundo paralelo.

Compartir exige siempre la responsabilidad de ser auténticos y fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio “perfil” público. “Puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro”. Por eso, comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en sus plataformas, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias y juicios que sean concordes con el Evangelio.

Además, la proclamación del Evangelio se debe hacer “con discreción y respeto”, al estilo de Jesús en el camino de Emaús. No es una imposición como un anuncio comercial, sino una comunicación de vida. El valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la “popularidad” o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento. La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. 

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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