MISIÓN AL AIRE

DOS NUEVOS OBISPOS AUXILIARES EN MEDELLÍN

30 | 05 | 2011

Su ordenación, como bien se sabe, será el próximo sábado 4 de junio. Qué bueno que ese día se diera una presencia masiva del presbiterio y que vinieran también delegaciones de todas las parroquias a la catedral, a fin de pedir juntos la unción del Espíritu Santo para estos dos “servidores del Evangelio”.

Esta es una buena ocasión para que todos reflexionemos y demos a conocer a los fieles la identidad y la misión del obispo, pues el común de la gente no siempre tiene ideas claras al respecto. En una encuesta, realizada hace algún tiempo, sobre quién es el Obispo, se dieron respuestas como éstas: el jefe de los sacerdotes, el comandante de la Iglesia, un pez gordo, quien viene a hacer las confirmaciones, el sacerdote con gorro. Muy pocos respondieron que es un sucesor de los Apóstoles.

Lo primero que hay que decir para evitar equívocos y poner las cosas en su lugar, es que el Obispo es ante todo un cristiano, es decir, un hombre, que está llamado a seguir a Cristo en el camino del Evangelio. La más grande aspiración de un Obispo debe ser vivir y morir como cristiano. Lo decía San Agustín: “para Ustedes soy Obispo, con Ustedes soy cristiano”. Por eso, el título que más interesa es el de  “hijo de Dios”; y la gracia más grande en la vida de un Obispo es haber recibido el sacramento del Bautismo.

A todos los bautizados el Señor nos llama a desempeñar en la Iglesia tareas particulares. Es así como algunos reciben diversas vocaciones dentro de la vida laical y otros son llamados al sacramento del Orden como diáconos, presbíteros u obispos. Este pequeño grupo de cristianos llamados a ser Obispos están vinculados entre sí y están unidos al Obispo de Roma, el sucesor de Pedro, porque forman juntos el “Colegio de los Apóstoles”. Desde los Apóstoles hasta nuestros días, jamás en la historia ha habido un tiempo en el que no haya habido Obispos.

La historia de cada Obispo comienza, como la de los Apóstoles, con una llamada libre y espontánea que Jesús hace a los que quiere (cf Mc 3,13). Sólo quien lo ha vivido sabe lo que significa e implica el nombramiento episcopal, que le da un vuelco radical a la existencia e imprime un nuevo ritmo a toda la vida. El Vaticano II dice que los Obispos son “los sacramentos a través de los cuales se transmite la semilla apostólica… quien los escucha, escucha a Cristo, quien los desprecia, desprecia a Cristo y al que lo envió” (LG 20).

Al acoger a los dos nuevos Obispos auxiliares los miramos con los ojos de la fe y decimos: son sucesores de los Apóstoles, son los Apóstoles que el Espíritu Santo ha enviado para enseñar, para santificar y para pastorear en nuestra Iglesia de Medellín. No vienen por iniciativa propia o buscando responder a un proyecto personal, sino porque han sido enviados. Los recibimos con afecto, los acompañamos con nuestra oración y nos disponemos a trabajar con ellos pues, como sucesores de los Apóstoles, son dispensadores de los misterios divinos, heraldos de la fe, servidores de la esperanza y presidentes de la caridad.  

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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