MISIÓN AL AIRE

BENEDICTNO XVI NO TIENE MIEDO DE LOS LOBOS

20 | 06 | 2011

En la Eucaristía del inicio de su servicio como Obispo de Roma, Benedicto XVI pronunció una frase sorprendente: Entiendo a lo largo de sus seis años de  pontificado. El Papa, que ha sido descrito por algunos como un puro teólogo, distante de la realidad y de las preocupaciones de la gente, desde este primer momento de su ministerio, mostró que se sentía pastor, que amaba a las personas que le eran confiadas y que conocía el deber de protegerlas aun corriendo riesgos.

Esa visión realista de la tarea pastoral y de las vicisitudes del mundo era necesaria para afrontar las hostilidades que ha encontrado dentro y fuera de la Iglesia. Las internas son las más preocupantes; pues, no han faltado los extremistas que no comprenden sus palabras o sus gestos, los que no aceptan su estilo de gobierno paciente y persuasivo, los que critican y se oponen a diversas posiciones e iniciativas. Desde afuera se han presentado también intereses políticos o económicos que sistemáticamente se oponen a un Papa que no deja de pedir un espacio abierto a Dios, partiendo de la razón como horizonte común.

El gran testimonio y el permanente anuncio de Benedicto XVI han sido, en efecto, que Dios no está lejos de ninguna persona humana y que es amigo de los hombres. Por eso pide que no se excluya lo trascendente del marco de la historia y que nadie se cierre a la razonable posibilidad de Dios. El Papa sabe que si no nos abrimos al Dios verdadero terminamos postrados ante los ídolos, que en una sociedad materialista son los mismos de la antigüedad. Y es así como no deja de señalar los principios y valores que el mundo necesita, advirtiendo la necesidad de cuidar, especialmente, la familia, la educación y el bien común.

El próximo 29 de junio, celebraremos la solemnidad de San Pedro y San Pablo y, por lo mismo, recordaremos de modo especial a quien hoy es sucesor de Pedro y continuador de la obra evangelizadora que Pablo llevó hasta Roma. También en ese día se conmemora el 60 aniversario de la ordenación sacerdotal de Su Santidad Benedicto XVI. Doble motivo para acompañar al Santo Padre con nuestra oración, con nuestro afecto y con nuestra gratitud por el servicio que está prestando a la Iglesia y al mundo, sin huir ante los lobos.

Con esta ocasión, la Congregación para el Clero ha propuesto la realización en cada comunidad cristiana de 60 horas de adoración eucarística, que no necesariamente tienen que ser continuas, para pedir la santificación de los sacerdotes y el don de muchas y santas vocaciones. Este tiempo especial de oración podría concluirse el 1 de julio, cuando, con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús,  se celebra la Jornada de Oración por la santificación de los sacerdotes. Les ruego, entonces, que en todas las parroquias y capellanías, se acoja con entusiasmo esta iniciativa y que de esta manera vivamos nuestra comunión con el Santo Padre y pidamos una vida santa y una gran generosidad apostólica para todos los pastores, que nunca podemos tener miedo de los lobos.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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