MISIÓN AL AIRE

NUEVOS EVANGELIZADORES

24 | 10 | 2011

Durante este mes de octubre, que nos ha recordado la tarea y la alegría de evangelizar, se reunió en Roma el I Congreso de Nuevos Evangelizadores. Más de 10.000 católicos de diversos países del mundo han fortalecido su fe y su celo apostólico para entregar, con nuevas métodos y con nuevo ardor el tesoro del Evangelio al mundo de hoy. También en nuestra Arquidiócesis, iniciando un nuevo ciclo de formación, hemos comenzado la preparación de mil laicos más que, dentro del proyecto de la Misión Continental, estarán al servicio de la evangelización.

La realidad actual exige de manera urgente hombres y mujeres que quieran vivir su bautismo y se formen para dedicarse a la evangelización. La evangelización no se puede entender como una simple actividad pastoral, sino como la realización de la naturaleza y la misión de la Iglesia. Más aún, la evangelización es la primera manifestación de la vida y de la vitalidad de la Iglesia. La evangelización es el servicio más urgente que necesita el mundo, porque sólo donde llega el Evangelio se descifran plenamente los signos de los tiempos, florece la vida, se abre el horizonte a la esperanza.

El debilitamiento de la fe por la secularización, al confundir los principios y valores esenciales, ha traído desorientación en la identidad personal y rupturas en la realidad social, produciendo una verdadera crisis antropológica. Lo peor es que este fenómeno está afectando también a sectores importantes de la Iglesia. De ahí la necesidad de una nueva Evangelización fuera pero también dentro de la Iglesia. Se necesitan, como nunca, no sólo el testimonio silencioso sino también el anuncio explícito de la vida y de la esperanza que brotan de la resurrección de Cristo.

Su Santidad Benedicto XVI señaló en el ya mencionado Congreso que, a pesar de las condiciones del hombre contemporáneo, podemos afirmar con certeza, como en los comienzos del cristianismo, que la Palabra de Dios continúa creciendo y difundiéndose. Lo explicó a partir de tres motivos: la fuerza de la Palabra no depende, en primer lugar, de nuestra acción, sino de Dios, que esconde su poder bajo los signos de la debilidad; la semilla de la Palabra cae también hoy en un terreno bueno que la acoge y produce fruto; el anuncio del Evangelio, incluso en medio de la indiferencia y persecución, sigue encontrando quien abra la mente y el corazón para acogerlo y convertirse.

Pero esta obra requiere nuevos evangelizadores. El Papa ha indicado que “el mundo de hoy necesita personas que anuncien y testifiquen que Cristo nos enseña el arte de vivir, el camino de la verdadera felicidad, porque es Él mismo el camino de la vida; personas que miran, antes que nada, fijamente a Jesús, el Hijo de Dios: la palabra del anuncio debe estar inmersa en una relación intensa con Él, en un intensa vida de oración”. Y prosiguió: “El mundo de hoy necesita personas que hablen a Dios, para poder hablar de Dios”. Los nuevos evangelizadores tienen que multiplicarse, cada vez más, para lograr que el mundo responda al plan de Dios.

Felicito y agradezco a todos los que se están formando para ser nuevos evangelizadores en nuestra Arquidiócesis. Como dice el Papa, sólo a través de hombres y mujeres impregnados de la presencia de Dios, la Palabra continuará su camino en el mundo llevando sus frutos; sólo pueden dar vida a los demás, los que entregan su vida; sólo son signo de esperanza los que miran al futuro con la seguridad de que Cristo ha vencido a la muerte; sólo pueden comunicar la alegría de la fe quienes están movidos por el Espíritu Santo que hace nuevas todas las cosas.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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