MISIÓN AL AIRE

LA RESPONSABILIDAD DE ELEGIR

12 | 05 | 2014

Estamos en un período de conocimiento de los candidatos a la Presidencia de la República y de reflexión sobre sus programas de gobierno para elegir, de entre ellos, el que mejor convenga a Colombia. Es un momento en el que, de cierta manera, nos reencontramos con nuestra historia, con nuestra realidad y con nuestras posibilidades. Un momento en el que decidimos, consciente y libremente, a quién queremos confiarle el desarrollo y el futuro de la patria. Por tanto, es preciso examinar bien los candidatos; al menos, en los siguientes aspectos:

1. La persona misma del candidato. Descubrir quién es; qué formación tiene; qué servicios le ha prestado al país; qué intención manifiesta: si lo mueve la pasión del poder o la vocación de servicio.

2. La trayectoria de la vida. Si el candidato es una persona que ha dado muestras de honestidad, responsabilidad, lealtad, coherencia, compromiso social. Si no se puede acusar de corrupción, teniendo en cuenta que la peor corrupción es la de las ideas y el corazón.

3.  El proyecto de gobierno. Analizar si presenta una propuesta política que responde a la realidad y que propone soluciones válidas y posibles a las necesidades de la nación; si habla con conocimiento y convicción o sólo usa frases de efecto para ganar votos.

4. La concepción ética. La política tiene siempre una dimensión ética, que nace de la naturaleza misma de las cosas y que atiende fundamentalmente a la dignidad de las personas. La vida política no puede fundarse únicamente en el consenso de los diferentes grupos. Un pueblo sin criterios éticos es un barco a la deriva.

5. Los mentores. Conocer los patrocinadores, ideólogos e impulsores del candidato da elementos para calibrar el grado de autenticidad y libertad que tiene. Si no se conoce quién está detrás, se puede elegir el gobierno extranjero, la logia, el club o el bloque internacional que lo teledirige. Hoy no se asedian las murallas, como en la antigüedad, sino las estructuras y las instituciones de una nación.

6.  El equipo que lo acompaña. Ningún candidato solo es capaz de gobernar el país. Necesita asesores y colaboradores serios, competentes y confiables en diversos campos. Es muy importante conocer de quién se rodea el candidato, quién lo resguarda ideológica y técnicamente para su proyecto de gobierno.

7. La limpieza de la campaña electoral. No parece sensato optar por un candidato que compra votos, que muestra irregularidades en el proceso, que busca excluir con trampas a otros candidatos, que se ampara sólo en los artificios de la publicidad, que hace el camino pisoteando a otros, que se aprovecha maliciosamente de temas, personas, sueños o ignorancias del pueblo.

8. La presentación del programa político. En primer lugar, si es capaz de dar la cara y exponerlo con altura y propiedad ante cualquier público. Luego, se debe ver si plantea una plataforma política para realizarla con los demás y no contra los demás. Esto muestra su verdadero liderazgo.

Experimentemos la satisfacción de construir juntos nuestra patria, analizando su realidad, direccionando su camino, dándole los cambios que necesita. Vivamos, conscientes de las posibilidades y amenazas que tenemos, la alegría y la responsabilidad de hacer una reflexión seria, de aportar un voto libre y de comprometernos con el proyecto político que venga democráticamente elegido. En estos días, escribieron en un muro: “Un pueblo diferente no se construye con gente indiferente”.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

Haga su búsqueda: