MISIÓN AL AIRE

ESTAMOS HECHOS PARA VIVIR EN PAZ

02 | 09 | 2013

La Semana por la Paz, que nos congrega cada año, se realizará próximamente del 8 al 15 de septiembre. Es un llamamiento a crear un ambiente de reconciliación y una voluntad seria de comprendernos para caminar juntos. Todos los ciudadanos de Colombia estamos invitados a hacernos capaces de convivir en paz; todos estamos invitados a deponer la agresividad y las armas y a construir juntos la patria. Las expectativas y preocupaciones que últimamente nos han generado los diálogos de La Habana, las marchas y paros protagonizados por diversos actores en el país, la influencia de la política en varios procesos y la tensión por la situación en Siria, reclaman la reflexión y la participación de todos con acciones concretas y eficaces.

Llevamos muchos años en Colombia bajo el azote de la violencia y llevamos también muchos años trabajando por construir la paz. A primera vista, pareciera que no hemos avanzado nada y que se han perdido el tiempo y los esfuerzos. Sin embargo, hay que reconocer que se mantiene vivo un importante movimiento social de paz, que el concepto de no-violencia trata de hacer camino en diversas formas, que la ciudadanía ha desarrollado procesos de convivencia y de ejercicio de derechos, que se ha impulsado el desarrollo en varios aspectos, que se ha trabajando en sacar adelante la democracia social y política, que se insiste en una salida política de la confrontación armada y que se mantiene viva la esperanza. 

De otra parte, continúa la confrontación armada, las bandas criminales se mantienen y se reorganizan, la extorción y el robo afectan gravemente la convivencia, la inequidad social no da lugar aún a la dignidad y la justicia que requiere la paz, la violencia está presente en diversas formas en muchos hogares, la agresividad anida en los corazones y para no pocos es la única salida a las dificultades de relación. En una palabra, no logramos tener todavía el conjunto de condiciones, en su dimensión natural, ética y social, que hacen posible la realización de los proyectos de vida individuales y colectivos, que necesitamos poner en marcha. Todos somos responsables de esta realidad; la hemos construido o sostenido con nuestras acciones no siempre justas o con nuestra indolencia.

Por eso, continúa viva la necesidad de trabajar por la paz. Sigo creyendo, como ya lo he expresado, que la compleja problemática de fondo que vivimos, y que produce diversas formas de violencia, no admite soluciones simplistas, parciales, individuales y aisladas. La paz es el resultado de un sistema de vida justo para todos y de un desarrollo integral, armónico y sostenible. Por tanto, para afrontar nuestra situación con un tratamiento global debemos encontrar y encaminar, entre otros, los siguientes factores esenciales.

 a)      Un ideal ético y social. Descubrir un gran objetivo, una meta de la vida que se necesita y se quiere y que abre horizontes de bienestar y progreso para todos. Hay que encontrar una formulación del bien común que todos sintamos necesario y por el que todos estemos dispuestos a trabajar juntos y a renunciar a algunas cosas.

b)     Un pacto social. A partir de este ideal es necesario construir un proyecto de acción en común. Hay que inventar una forma de organización social, cultural y espiritual, que permita realizar una alianza permanente para conseguir y vivir en ese ideal ético y utópico que todos queremos. 

c)      Una estrategia de gestión política. Se deben diseñar tácticas concretas y efectivas con las que se pueda recorrer el camino que conduce más eficaz y pragmáticamente a realizar correctamente el proyecto de acción en común, que permite la equidad en el acceso a los derechos que garanticen una vida digna para todos. 

d)     Un proyecto educativo. No se puede dar este proceso sin una iluminación de la inteligencia, una transformación del corazón y una decisión de la voluntad de todas las personas orientadas a la misma causa. Esto requiere una propuesta permanente de conversión y compromiso, que se presenta con los recursos de la educación y la espiritualidad. 

e)      Unos líderes que orienten y conduzcan. Estos protagonistas son esenciales para explicar el sentido de cada etapa, para promover la cooperación de todos y para conducir en su conjunto el proyecto que debe insertarse en el proceso histórico de un pueblo, que así ha encontrado su razón de ser y de luchar.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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