MISIÓN AL AIRE

UN DIRECTOR ESPIRITUAL HACIA LOS ALTARES

21 | 07 | 2015

Nos llega, por estos días, la grata noticia de que ha sido aprobada, en la Congregación para las causas de los Santos, la publicación de la “Positio super virtutibus” del Padre Jesús Antonio Gómez. La “Positio” es el documento en el que el Postulador de la causa recoge, de una manera sintética pero completa, los datos obtenidos en la investigación diocesana sobre la vida y las virtudes heroicas del Siervo de Dios. A partir de esta relación, los Cardenales y los Obispos oficiales de la Congregación harán el discernimiento de los méritos y razones que permitan pedir al Papa que sea declarado Venerable y se continúe el proceso hacia la beatificación. 

Este nuevo paso en el itinerario de la causa nos da alegría y nos invita a comprometernos con más decisión y entusiasmo. La causa de un santo no hace su camino solamente en la Congregación Vaticana sino en toda la Iglesia. De ahí la necesidad de que todos pidamos con confianza a Dios que quiera glorificar a su siervo; hagamos conocer la vida y las virtudes cristianas del P. Jesús Antonio; supliquemos gracias y favores, por su intercesión, a fin de que en estos hechos Dios manifieste su voluntad. Pienso que en este sentido, y con mucho provecho espiritual para todos, podríamos trabajar mucho más los sacerdotes, las religiosas y los laicos de la Arquidiócesis de Medellín.

La figura sacerdotal del Padre Jesús Antonio es muy atrayente por la sencillez de su vida y resulta muy actual por su especial dedicación a la dirección espiritual. En efecto, hoy es necesario tener modelos en personas que han sabido encontrar lo esencial y vivirlo con naturalidad; igualmente, redescubrir el servicio de personas que se dedican a acompañar a otras que quieren progresar en la unión con Dios. Ante el peligro de equivocar el camino, de dejarnos esclavizar por nuestras pasiones y de desanimarnos en la consecución de las metas es necesario un director espiritual que nos ayude a ver con claridad la verdad de Dios sobre la propia vida y a configurarnos con ella aunque nos cueste.

Podríamos decir que vivimos en un tiempo de orgullo y suficiencia por el desarrollo científico y tecnológico nunca antes alcanzado. Pero también, ésta es la paradoja, en un tiempo de profunda humillación, porque tantas personas viven llenas de angustias, son víctimas de la inequidad social y de la violencia, están sometidas a la esclavitud del sexo, de la droga y de la superficialidad. Éste es nuestro mundo, con indiscutibles logros y grandezas y lleno de desequilibrios y provocaciones en los aspectos más esenciales de la vida humana. Este es el mundo que necesita guías, personas que, por el equilibrio y la santidad de su vida, puedan mostrar el camino de la libertad y de la verdadera alegría.

También, en el aspecto religioso nuestro mundo está lleno de confusiones y contradicciones. De una parte, manifiesta una gran necesidad de lo trascendente y espiritual, pero así mismo se contenta con la superstición, con devociones ambiguas y con imágenes falsas o incompletas que presentan un dios impersonal, mágico, vago. Para responder a sus grandes interrogantes el mundo ensaya cambios políticos, se estructura en organizaciones civiles y humanitarias, pero no consigue dar respuesta a las preguntas fundamentales de la vida. Para los graves problemas del ser humano no hay sino una respuesta: una seria dirección espiritual.  

Qué importante, entonces, que conozcamos e imitemos la vida y el ministerio del Padre Jesús Antonio, como un sacerdote diocesano dedicado a la gran tarea de acompañar las personas en su más profunda interioridad. Esto significa procurarnos una buena asesoría espiritual y hacernos capaces de ayudar a otros en su camino interior. San Juan de la Cruz decía: “El que solo quiere estar, sin arrimo y guía, será como el árbol que está solo y sin dueño en el campo, que por más fruta que tenga, los viadores se la cogerán y no llegará a sazón… El alma sola sin maestro, que tiene virtud, es como el carbón encendido que está solo; antes se irá enfriando que encendiendo”.


+ Ricardo Tobón Restrepo
Arzobispo de Medellín 
 


DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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