MISIÓN AL AIRE

EL PAPA NOS ANIMA Y ORIENTA

02 | 07 | 2012

El pasado 22 de junio, Su Santidad Benedicto XVI ha recibido, en la Ciudad del Vaticano, el primer grupo de Obispos de Colombia que están realizando la “Visita ad Limina”. Les dirigió, en esta ocasión, un breve discurso en el que no hay palabra perdida. Además de confirmar en la fe, de alentar en la misión apostólica y de fortalecer los lazos de la comunión eclesial, el Santo Padre ha aprovechado la ocasión para hacer unas valiosas reflexiones sobre la situación social, política y religiosa de Colombia y para proponer unas oportunas enseñanzas. Dentro de las orientaciones del Papa, quiero destacar seis, que providencialmente refuerzan los propósitos que tenemos en la Arquidiócesis de Medellín y nos guían sabiamente en este momento de nuestra misión.

1.      “Colombia no es ajena a las consecuencias del olvido de Dios”. Con esta frase, Benedicto XVI nos da una síntesis certera de la realidad de nuestro país, que luego amplía diciendo que hace unos años “era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a cuanto inspirado en ella, hoy no parece que sea así en vastos sectores de la sociedad, a causa de la crisis de valores espirituales y morales”. De ahí concluye la urgente necesidad de “reavivar en todos los fieles su conciencia de ser discípulos y misioneros de Cristo”.

2.       Nos indica, luego, el camino de la profunda comunión eclesial, que aúna voluntades y concuerda planteamientos pastorales, como medio concreto para cosechar copiosos frutos. Esta comunión la podemos vivir concretamente, según nos sugiere, siguiendo las pautas de evangelización señaladas en el Plan Global de la Conferencia Episcopal para los ocho años que vienen, aprovechando las reflexiones de la próxima Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización y acogiendo las propuestas que trae el Año de la Fe para fortalecer la vida cristiana.

3.      El creciente pluralismo religioso y la presencia cada vez más activa de otras comunidades cristianas, exige que el pueblo de Dios se purifique, revitalice su fe y se deje guiar por el Espíritu Santo para dar nueva pujanza a la acción apostólica. Muchas veces la gente que sale de nuestra Iglesia lo hace no por razones teológicas sino metodológicas y pastorales. Y entonces concluye: “Se trata, por tanto, de ser mejores creyentes, más piadosos, afables y acogedores en nuestras parroquias y comunidades, para que nadie se sienta lejano o excluido”.

4.       De un modo explícito el Papa nos llama a “potenciar la catequesis, otorgando una especial atención a los jóvenes y adultos; preparar con esmero las homilías, así como promover la enseñanza de la doctrina católica en las escuelas y universidades. Y todo esto para que se recobre en los bautizados su sentido de pertenencia a la Iglesia y se despierte en ellos la aspiración de compartir con otros la alegría de seguir a Cristo y ser miembros de su cuerpo místico”.

5.      Nos urge a contemplar el rostro de Cristo en la Cruz y, por consiguiente, a multiplicar medidas y programas para acompañar a los que sufren. El Santo Padre hace incluso una lista detallada de ellos: las víctimas de desastres naturales, los más pobres, los campesinos, los enfermos y afligidos, los que emigran de la Patria amenazados por la violencia, los que están privados de libertad, los que están sin trabajo, los que ven conculcados sus derechos fundamentales, los que han caído en la red infausta del comercio de las drogas y de las armas. Este servicio fraterno no surge de un cálculo humano sino del amor a Dios y al prójimo.

6.      Finalmente, nos invita a pedir la gracia de Dios que nos precede y nos sostiene en el empeño profético y caritativo por transformar el mundo. Por tanto, es necesario favorecer el encuentro personal de todos con Jesucristo, de modo que oremos sin desfallecer, meditemos con asiduidad la Palabra de Dios y participemos digna y fervorosamente en los sacramentos. “Todo esto, asegura Benedicto XVI, será cauce propicio para un idóneo itinerario de Iniciación Cristiana, invitará a todos a la conversión y a la santidad y cooperará a la tan necesaria renovación eclesial”.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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