MISIÓN AL AIRE

LA FORMACIÓN INTELECTUAL DEL CLERO

31 | 08 | 2015

Ha salido, en estos días, un grupo de sacerdotes del presbiterio a adelantar estudios en Italia. Hay también otros estudiando en otros países. Podría decirse que, a lo largo de toda su historia, la Arquidiócesis de Medellín ha hecho un gran esfuerzo para capacitar bien su clero en el campo académico. Como subraya el Concilio Vaticano II, el cultivo intelectual es un aspecto fundamental de la formación, dada la necesidad de profundizar en las ciencias humanas y eclesiásticas, de responder a los permanentes desafíos de la vida pastoral y de poder mantener un diálogo con los hombres de nuestro tiempo (cf PO, 19; OT, 15).

En este sentido han cumplido un papel fundamental los Seminarios y la Universidad Bolivariana. También para facilitar los estudios superiores de algunos sacerdotes ha realizado una tarea encomiable la Casa de Medellín en Roma. Durante 35 años ofreció un espacio acogedor y propicio a 126 miembros del presbiterio que, después de cursar sus estudios en las Universidades eclesiásticas, sirven hoy en diversos campos de nuestra Iglesia particular. Es preciso agradecer el empeño que en esta obra pusieron Mons. Armando Santamaría, los que fungieron como rectores, las parroquias y las demás entidades que colaboraron para su funcionamiento.

Como he tenido ocasión de explicar en varios encuentros, la orientación recibida de la Congregación para el Clero, la disminución en el número de ordenaciones sacerdotales, la permanente sugerencia de aprovechar otras oportunidades en la formación del clero y la necesidad de optimizar los recursos económicos, han llevado a la decisión de cerrar esta Casa. Decisión que se tomó después de madura deliberación y prácticamente una aprobación unánime por parte del Consejo de Gobierno, el Consejo Presbiteral y el Colegio de Consultores.  Pero el cierre de este centro de formación no significa que se termina el servicio que prestaba, sino que se reestructura según nuevas exigencias y posibilidades.

Por eso he creado la “Comisión Arquidiocesana para la formación académica del Clero”, que se ocupará de promover y acompañar el cultivo intelectual permanente del Presbiterio de Medellín, mediante diversas y oportunas iniciativas; de ayudar en su vida espiritual y demás necesidades a los sacerdotes que estudian en otros países; de hacer contactos y buscar recursos en distintos Institutos y Universidades para lograr allí la formación de algunos sacerdotes de Medellín; de administrar un Fondo de recursos económicos alimentado por donaciones de parroquias, instituciones y particulares para sostener estos programas formativos; y, en general, de ayudar al Arzobispo en su obligación de que no falten los maestros y pastores idóneos para la misión de la Arquidiócesis (cf PO, 19).

Agradezco a quienes integran esta Comisión su disponibilidad para cumplir la misión que se les confía. Invito a todo el presbiterio a considerar la necesidad de intensificar la formación intelectual como uno de los aspectos esenciales para un crecimiento personal y un fecundo ministerio dentro de las exigencias que plantea hoy la nueva evangelización. Espero que, ahora cuando se reestructura este servicio, estemos todos muy receptivos a las propuestas que la Comisión pueda hacer para nuestra formación. Le pido a las parroquias, instituciones y personas que han colaborado generosamente con este objetivo que lo sigan haciendo y, ojalá, muchos otros se unan a este proyecto, que está profundamente unido a la naturaleza y eficacia de nuestro sacerdocio ministerial (cf PDV, 76; DMP, 90). 

+ Ricardo Tobón Restrepo
Arzobispo de Medellín

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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