MISIÓN AL AIRE

BIENVENIDO, MONSEÑOR ELKIN ÁLVAREZ

13 | 08 | 2012

El pasado 4 de agosto, hemos tenido la alegría de vivir la Ordenación episcopal de Mons. Elkin Fernando Alvarez Botero, nombrado por Su Santidad Benedicto XVI como Obispo auxiliar de Medellín. Todos los Obispos presentes le hemos impuesto las manos y nos hemos unido con gran fe, en la oración consecratoria, suplicando: “Y ahora derrama sobre este elegido aquella fuerza que está en Ti, el Espíritu de gobierno, que has dado a Tu Hijo amado, Jesucristo, el Espíritu que Él mismo dio a los santos apóstoles, que han fundado la Iglesia en todo lugar para constituir tu templo para la gloria incesante y alabanza de tu nombre”.

Así, Mons. Elkin Álvarez quedó consagrado Pastor de la Iglesia, con la tarea de enseñar, santificar y guiar, en comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro y con los otros miembros del Colegio episcopal. El libro del Apocalipsis afirma que los muros de la nueva Jerusalén “se asientan sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap 21,14). Como enseña el Concilio Vaticano II: “los Obispos han sucedido, por institución divina, a los Apóstoles como Pastores de la Iglesia, de modo que quien los escucha, escucha a Cristo, y quien los desprecia, desprecia a Cristo y a quien le envió” (LG.,23).

Desde los tiempos apostólicos existe un principio inquebrantable según el cual cada Iglesia particular, es decir, cada comunidad diocesana no tiene sino un solo Obispo como cabeza y pastor (cf c.376). Sin embargo, el canon 403 indica que cuando lo aconsejen las necesidades pastorales de una diócesis, se constituirán uno o varios Obispos auxiliares. De esta manera, como lo prevé el Concilio Vaticano II, el Obispo diocesano, que debido al número de habitantes o a la complejidad de su Iglesia particular, no puede realizar él solo las funciones episcopales tal como lo exige el bien de los fieles, puede contar con la ayuda de estrechos colaboradores en el gobierno y el cuidado del Pueblo de Dios (cf CD 25).

Debemos, entonces, en primer lugar, dar gracias a Dios que en su bondad le ha concedido a nuestra Arquidiócesis de Medellín y a mí, de un modo particular, un nuevo auxiliar, es decir, un nuevo apoyo para que las tareas pastorales y administrativas de esta Iglesia se realicen de una manera más completa, ágil y conveniente. Igualmente, debemos reconocer la benevolencia del Papa Benedicto XVI, quien ha querido completar con este nombramiento un excelente equipo de Obispos auxiliares para el bien de los presbíteros, diáconos, religiosos y fieles; y para asegurar un mejor funcionamiento de toda la organización diocesana.

Doy, en nombre de todos, la más cordial bienvenida a Mons. Elkin. El llega con una sólida formación cristiana y sacerdotal, con buena experiencia en la orientación de diversos procesos y actividades de la vida eclesial y, sobre todo, con un gran anhelo de servir según el espíritu del Evangelio. Lo acogemos con fe como un enviado del Señor, lo acompañamos con nuestra oración, lo rodeamos de nuestro afecto y nos disponemos a consolidar todavía más la unidad y la integración diocesanas que nos permitan a todos, dentro de las diversas funciones que nos han sido confiadas, realizar la misión indispensable y apasionante de anunciar el Evangelio en el mundo de hoy.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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