MISIÓN AL AIRE

MOVIMIENTOS CISMÁTICOS Y SUPUESTOS SACERDOTES

21 | 05 | 2012

En los últimos años, además de los seguidores de diversos grupos cristianos y de los miembros de otras religiones, se ha incrementado en el Área Metropolitana de Medellín el número de personas que sin recibir el sacramento del Orden se hacen pasar por sacerdotes católicos y de sacerdotes de movimientos cismáticos. En general, “cisma” significa división, ruptura o escisión entre los individuos de un partido, un movimiento, una asociación o una comunidad.

Hablamos de “movimientos cismáticos” para referirnos a los grupos que han tenido una separación voluntaria de la comunión eclesiástica o a las personas que se han adherido a ellos por convicción o simplemente de hecho. San Pablo emplea la palabra “cisma” en sentido moral, para designar las divergencias de opinión o de tendencia, que ponen en peligro la concordia y la unidad de la Iglesia en un lugar determinado (1Cor 1,10; 11,18; 12,25).

El término “cisma” es mantenido por la primera generación cristiana para calificar la ruptura de comunión provocada por estas divergencias, la cual se manifiesta por la desobediencia a la autoridad legítima, que es el obispo. A lo largo de la historia de la Iglesia se han dado no pocos movimientos cismáticos, siendo los más conocidos y dolorosos los que llevaron, primero, a la separación de la Iglesia Oriental y Occidental y, luego, a la división dentro de la misma Iglesia de Occidente.

Los sacerdotes de los movimientos cismáticos a los que aquí nos referimos, con frecuencia, están registrados en organizaciones aprobadas por el Gobierno Colombiano que, en virtud de la libertad de cultos, les ha concedido personería jurídica. Se denominan como sacerdotes de la Iglesia Católica y realizan las celebraciones, utilizan las vestiduras litúrgicas, llevan los títulos y emplean los libros y símbolos de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Algunos se presentan a nombre de parroquias, de comunidades religiosas o de instituciones sociales católicas muy conocidas.  

Muchas personas se quejan por la confusión que se está creando y numerosos fieles católicos se han visto verdaderamente engañados por estos sacerdotes que ofrecen la celebración de la Eucaristía y de otros sacramentos en casas, fincas y fábricas. Aunque no están en comunión con el Papa Benedicto XVI, para lograr sus fines ocultan su origen, disimulan la separación y no dan a conocer las diferencias que los distancian de nosotros. Algunos, sin que haya nada efectivo en este sentido, suavizan su situación diciendo que están en conversaciones con el Arzobispo de Medellín para llegar a la unidad.

Mientras los miembros de las grandes religiones y de las denominaciones cristianas surgidas de la Reforma Protestante son claros al manifestar su identidad (judíos, musulmanes, luteranos, bautistas, evangélicos, presbiterianos, etc.), ciertos miembros de movimientos católicos cismáticos buscan camuflarse y moverse en la ambigüedad. Además de lamentar profundamente que no tengamos la unidad querida por Nuestro Señor Jesucristo, preocupa en gran manera este engaño y esta confusión que se están generando y que son contrarios a la verdad, a la honestidad y al Evangelio.

Manteniendo un profundo respeto por todas las personas, reconociendo el derecho a la libertad religiosa, acatando las disposiciones establecidas por la ley civil y queriendo en todo momento que los que creemos en Cristo seamos un solo rebaño bajo un solo pastor (cf Jn 10,16), tenemos el deber de hacer claridad a los fieles de la Iglesia Católica Apostólica y Romana sobre personas y movimientos que, al no estar en plena comunión eclesial, pueden estafarlos en su buena fe y hacerles mucho daño. Próximamente indicaré la forma de proceder.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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