MISIÓN AL AIRE

LA DESAPARICIÓN DE LO SAGRADO EMPOBRECE LA CULTURA

28 | 05 | 2018

LA DESAPARICIÓN DE LO SAGRADO EMPOBRECE LA CULTURA

Lo sagrado ha acompañado a nuestra cultura y nos ha permitido educarnos y renovarnos interiormente forjando en nuestro interior caminos de fe, esperanza y caridad. Hacer a un lado lo sagrado o relativizar todo lo que se reviste de misterio, empobrece inevitablemente al hombre,  a la sociedad y a nuestra cultura. Una minoría, inscrita en una fe secularizada, siente como un triunfo el quitar del entorno los referentes religiosos, y a la postre, lo que están sistemáticamente construyendo  es una sociedad carente de amor, solidaridad, alegría, espiritualidad, esperanza, fraternidad y respeto por Dios y por el hombre. Lo sagrado no va en detrimento del hombre, sino que hace al hombre.

Estamos en deuda con las nuevas generaciones y debemos cuidar lo sagrado y vivir con profunda fe todo aquello que nos permite hacer una pausa en las tareas cotidianas para poder darle un tiempo de calidad a Dios, lo cual, se traduce en un tiempo de gracia para el hombre. Si cada uno de nosotros  nos esmeráramos por cuidar todo lo que hace parte de nuestra vida cristiana, estaríamos combatiendo la desacralización del mundo y empoderándonos de una vida religiosa capaz de llevarnos a lo esencial y darle sentido a nuestra historia.

Celebrar el Corpus Christi nos configura más y más con Cristo, y fortalece nuestra conciencia personal y comunitaria, si tenemos la fe como nuestra mayor fortaleza,  la esperanza como nuestra motivación y el amor como nuestra fuerza.

Dios, nuestro Padre, envió su Hijo al mundo para darle cumplimiento a todo lo creado, inclusive a lo sagrado. Cristo es el “sumo sacerdote de los bienes definitivos” (Hebreos 9, 11). En la última Cena, Jesús instituye la Eucaristía, instaura el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, nos dona el Memorial de su Sacrificio Pascual. Jesús, en la última Cena, se puso en el lugar de los antiguos sacrificios y lo renovó todo en un rito que luego le fue dado a los Apóstoles para que lo perpetuaran y así lo hemos hecho hasta el día de hoy, como signo supremo y veraz de lo sagrado, que es Él mismo.

Celebremos con fe y amor el Corpus Christi y démonos a la tarea de motivar a nuestras comunidades para que nos fortalezcamos como Iglesia y respondamos a las exigencias de nuestra sociedad. Para ello, tengamos en cuenta:

1.     Celebremos el Misterio Eucarístico y adorémoslo como centro de nuestra vida y corazón del mundo.

2.    Estamos ante un misterio eucarístico que nos pide profundizar sobre el culto de la Eucaristía y su sacralidad.

3.    El Sacramento del amor de Cristo debe acompañar toda la realidad humana y nos debe llevar a vivir la Eucaristía, el respeto y la adoración que se desprende de ella.

4.    El encuentro con Jesús en la Santa Misa nos integra como comunidad y nos permite reconocerlo y hacerlo presente en nuestro diario vivir.

5.    En el culto eucarístico el sacerdocio común, fruto del bautismo, y el ministerial, fruto del orden sagrado, se encuentran unido


DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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