MISIÓN AL AIRE

REFLEXIONES FRENTE A LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

09 | 06 | 2014

Pienso que los hechos que hemos vivido en la primera vuelta para elegir Presidente de la República nos permiten un análisis y conclusiones para promover valores esenciales que urge cultivar, en este momento de tanta trascendencia para nuestro país.

1. Tenemos que avanzar mucho más en cultura política. El 60% de abstención electoral nos dice que la mayoría de la población colombiana no participa y no se compromete, dejando que una minoría tome las decisiones. Esto entraña una distorsión del sistema político. Una sociedad que desconoce el valor de su participación política se presenta también con una limitada capacidad para dar respuesta a sus problemas. El elegido necesita la autoridad que da un amplio consenso para afrontar temas fundamentales como la educación, la justicia, la paz y la economía.

2. No podemos aceptar ya más agresividad. La sorprendente votación por las candidatas revela que la llamada “guerra sucia” no sirve; ellas nos dieron una lección de dignidad. Campañas hechas con rumores, con denuncias engañosas y con ataques personales no convencen, por el contrario, confunden. Necesitamos propuestas bien elaboradas para conducir el país y no enfrentamientos personales que generan más problemas y violencia. Tenemos derecho a exigir a los candidatos un comportamiento ético que los acredite para el cargo a que aspiran y para ser modelo de los ciudadanos.

3. Los partidos son útiles en cuanto son un verdadero proyecto político para el país. Por eso, deben tener más horizonte que un período presidencial y deben estar respaldados por agrupaciones de personas honestas y coherentes que demuestran profesionalidad y compromiso con el bien común. Preocupa la indisciplina en los partidos, cuando algunos los usan sólo para sus intereses personales; esto genera una crisis de desconfianza en personas y programas, que ahonda la desconexión que vivimos entre sistema político y sociedad. Como los políticos no reflejan las preocupaciones y aspiraciones de la mayoría, la mayoría no cree y no vota.

4. La paz no es un botín político. Esta vez ha quedado de nuevo herida en el fuego cruzado de las campañas. Se está planteando algo falso al decir que depende de una negociación y de quien llegue a la presidencia de la República. Las negociaciones son un medio importante pero la verdadera paz exige muchas cosas más; el Presidente tiene un papel fundamental, pero requiere ciertas condiciones y necesita el compromiso de todos. La paz no depende de la exclusión de una fuerza política sino del acuerdo de amplios sectores que la hagan legítima y viable. El proceso de paz es algo muy serio para someterlo a la instrumentalización de un plan electoral.

5. La elección de Presidente hay que discernirla también en un contexto geopolítico amplio. Mientras nos desgastamos en pasiones internas podemos exponer el país a que sea intervenido por fuerzas foráneas que aprovechan al aliado o castigan al no alineado. Ya hemos tenido experiencia de cómo se ponen desde afuera las ideologías y las ambiciones, mientras nosotros ponemos la sangre de compatriotas y sufrimos la destrucción que trae la violencia. En el escenario internacional es preciso mostrar que Colombia toda piensa, decide y se compromete a través de un voto consciente, libre y responsable.  

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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