MISIÓN AL AIRE

OCTAVO ENCUENTRO LA ARQUIDIÓCESIS DE MEDELLÍN

30 | 10 | 2018


OBJETIVO

Conocer la historia de nuestra Arquidiócesis de Medellín, y dar gracias a Dios por el camino de fe que ella ha recorrido.

Los miembros del grupo son acogidos de manera fraternal, y se les invita a que se saluden entre ellos como una manera de compartir la alegría de encontrarnos en nombre del Señor.

Al llegar se entrega a cada uno de los participantes una hoja en blanco y se le pide que dibuje un camino y se les invita a que cada uno ponga en el inicio del camino la fecha de su bautismo; y a lo largo del camino los momentos importantes que haya vivido en su fe, si se puede con las fechas en que se realizaron.

TEMA DE FORMACIÓN

Queremos detenernos en este encuentro a contemplar el camino de nuestra Arquidiócesis de Medellín, de la que estamos celebrando 150 años de vida.

Vale la pena comenzar recordando que es Cristo mismo quien fundó la Iglesia y quien pidió a Pedro, y en él a los demás apóstoles el cuidado del rebaño, de su comunidad, de su Iglesia (cfr. Juan 21, 15-17).

Con la predicación y el anuncio del Evangelio por parte de los Apóstoles y de Pablo, se van formando comunidades en distintos lugares que irán dando paso a la formación de las futuras diócesis, por ejemplo Jerusalén, Alejandría, Antioquía de Siria, Roma, Corinto, entre otras.

Con el paso de los siglos la Iglesia Católica se va consolidando y se van estableciendo por los distintos lugares del orbe las Iglesias o Comunidades, gracias al compromiso de hombres y mujeres cristianos entre los que se destacan obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y también laicos que con alegría y esperanza en la vida eterna animaron a sus Iglesias o Comunidades a vivir las enseñanzas de Jesús.

Sabemos por historia de América, que el 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón descubre el nuevo mundo y empieza sobre todo por parte de España un proceso de colonización y evangelización.

Gracias pues al espíritu evangelizador de grandes sacerdotes y misioneros que llegaron a América, muchos de ellos sobresalientes por su santidad de vida el Evangelio se expandió en nuestro territorio y muy pronto fueron surgiendo Iglesias Particulares como por ejemplo la diócesis de Santo Domingo en República Dominicana en 1511 (La diócesis más antigua de América), Santa María la Antigua del Darién en 1513 (Diócesis más tarde suprimida),  Santa Marta en 1534 (La diócesis más antigua de Colombia), Cartagena en 1534, Popayán en 1546, Santa Fe de Bogotá en 1562.

Para nosotros habitantes del territorio antioqueño el 31 de agosto de 1804 es una fecha muy importante pues en ese día el Papa Pío VII crea la Diócesis de Antioquia segregándola en gran parte de su territorio de  la diócesis de Popayán y en menor medida de las diócesis de Santa Fe de Bogotá y Cartagena, pero la silla episcopal sólo empezó a tener vida propia en 1828, ya en época republicana, con la llegada de su primer obispo, Mariano Garnica. A éste le suceden los obispos Juan de la Cruz Gómez Plata y Domingo Antonio Riaño.

Mientras, la villa de Medellín, fundada en 1675, iba adquiriendo un gran auge. Las continuas peticiones por el traslado de la sede episcopal desde el tórrido poblado santafereño al fresco Valle del Aburrá fueron escuchadas por el papa Pío IX quien el 14 de febrero de 1868 suprimió el episcopado de la “ciudad madre” y erigió el de Medellín, trasladando a esta ciudad la sede de la nueva jurisdicción, destinándose el templo de La Candelaria como iglesia catedral mientras se construía una nueva, a la cual se le asignó el título de La Inmaculada Concepción (actual “Catedral Metropolitana”, la que empezó a fungir como tal desde 1931). El primer prelado del recién trasladado obispado fue Valerio Antonio Jiménez, quien inauguró la sede el 8 de diciembre del mismo año de 1868: durante los cuatro años que gobernó la diócesis, logró organizarla debidamente, habiendo reunido el primer Sínodo diocesano; igualmente, decretó el inicio de la construcción de la nueva catedral en el sector de Villanueva. Como sucesores del obispo Jiménez figuran José Joaquín Isaza e Ignacio Montoya Palacio.

A los tres prelados de origen antioqueño, cuyos episcopados estuvieron caracterizados por la persecución política por parte del gobierno nacional, le sucede otra serie de tres obispos de origen bogotano: Bernardo Herrera Restrepo, Joaquín Pardo Vergara, a quien le corresponde el cambio de centuria y también la promoción de la diócesis al título de arquidiócesis (1902); y, finalmente, José Manuel Caicedo, quien ha sido el prelado de más larga duración en su episcopado (29 años). En todo este período de unos 50 años, Medellín adquiere un gran desarrollo como ciudad y la Iglesia asume un papel relevante: la creación de un buen número de instituciones educativas y de asistencia social, para lo cual se incorporan varias congregaciones religiosas y se estimulan las visitas pastorales de sus obispos a lo largo de toda la extensión de la arquidiócesis y la creación de nuevas parroquias. Ante el avance de ideas antieclesiásticas y secularizantes que cundían ya desde los inicios del siglo XX, los pastores debieron promover acciones de defensa de la doctrina católica y de las sanas costumbres.

Vendría luego un período de unos 40 años, durante los cuales gobernaron la arquidiócesis otros tres obispos de gran empuje pastoral: Tiberio de Jesús Salazar y Herrera (el “arzobispo de la educación”); Joaquín García Benítez, quien convoca el segundo Sínodo diocesano; y Tulio Botero Salazar, al cual le corresponde toda la aplicación del Concilio Vaticano II y su ideal de reforma en todas las dimensiones. Al arzobispo Botero Salazar le correspondió ser anfitrión de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano como también la convocatoria del tercer Sínodo diocesano (1976) el cual todavía rige los destinos de nuestra Iglesia particular.

La etapa final de este peregrinaje de la Iglesia de Medellín, en los últimos 40 años, ha estado inmersa en la agitada vida de Colombia y del mundo con sus múltiples desafíos, la proliferación de la violencia enmarcada en el conflicto generado por los movimientos de izquierda y la reacción paramilitar, como también la irrupción de las bandas delicuenciales y los carteles del narcotráfico, con la consecuente llegada de nuevos habitantes a la ciudad por los temas de desplazamiento; el incremento del comercio y uso de las drogas: la respuesta de la Iglesia se ha caracterizado por hacerle frente a toda esta dinámica desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. Al arzobispo Alfonso López Trujillo, elevado a la dignidad cardenalicia en 1983, le correspondió ser anfitrión de la visita del papa Juan Pablo II en 1986; fue además un pastor preocupado por la formación de los futuros sacerdotes. Le suceden Héctor Rueda Hernández y, posteriormente, Alberto Giraldo Jaramillo, quien coordinará la celebración del Gran Jubileo del Nuevo Milenio.

Desde el año 2010 rige los destinos de esta porción de la Iglesia Universal monseñor Ricardo Tobón Restrepo, decimotercer prelado diocesano y noveno arzobispo metropolitano y, a quien le ha correspondido sacar adelante la Gran Misión promovida por la Conferencia de Aparecida, como también la aplicación de reformas conducentes a una mejor práctica de las estrategias pastorales de la Nueva Evangelización. Un último evento reciente fue la de ser anfitrión de la visita del papa Francisco.

También nuestra Arquidiócesis en algunos momentos de la historia ha tenido la presencia de Obispos auxiliares, que han ayudado al Arzobispo de turno en el pastoreo del territorio Arquidiocesano y han cumplido con entrega las tareas de su ministerio episcopal. Hoy acompañan como Obispos auxiliares Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero (desde 2012) y Monseñor José Mauricio Vélez García (desde 2017).

Pero también a lo largo de nuestra historia diocesana, han sido muchos los sacerdotes que han prestado su servicio pastoral y muchos de ellos han sobresalido por su santidad de vida, caso concreto el Beatro Padre Marianito, quien hizo parte del primer grupo de seminaristas, cuando el Seminario se trasladó en 1869, y el padre Jesús Antonio Gómez, hoy Siervo de Dios.

Nuestra Arquidiócesis también desde sus inicios ha gozado de un Seminario donde a lo largo de los años se han formado excelentes pastores que han mostrado con su vida la gloria del Sacerdocio de Cristo. Y hoy gracias al trabajo vocacional que se ha hecho por décadas y a la bendición de Dios contamos con un Gran Seminario formado por: Seminario Conciliar de Medellín, Seminario Redemptoris Mater, Juan Pablo II, Seminario Misionero San José y la escuela Diaconal San Lorenzo donde se forman los pastores que mañana seguirán esparciendo la semilla del Evangelio en nuestro poblado territorio Arquidiocesano.

También se destacan en el devenir histórico de la Arquidiócesis la creación de parroquias que como pequeñas células revitalizan los siete municipios (Medellín, Bello, Copacabana, Envigado, Itagüí, Sabaneta y La Estrella) que hoy conforman la Arquidiócesis.

Cabe señalar también las diferentes obras educativas que a lo largo de 150 años se han creado al amparo de la Iglesia, entre ellas la Universidad Pontificia Bolivariana, la Institución Universitaria Salazar y Herrera, la Escuela Normal Superior Antioqueña  y unos más de veinte colegios Arquidiocesanos donde se forma a los jóvenes en los valores de la ciencia y del Evangelio.

La Iglesia particular de Medellín como todas las demás diócesis a lo largo de su existencia también se ha preocupado por la asistencia y labor social y resplandecen hoy obras como Cáritas, Fundación Barrios de Jesús, Fundación Arquidicoesana Banco de Alimentos de Medellín, Granjas infantiles de Jesús Obrero, Hogares infantiles San José, Escuelas populares eucarísticas, entre otras que hacen resplandecer la Iglesia de Cristo que se interesa por los pobres y menos favorecidos de la sociedad.

Se puede resaltar en el hoy de la Arquidiócesis, la amplia dinámica pastoral que se vive en nuestra Iglesia de Medellín, animados por nuestro actual pastor Monseñor Ricardo Tobón.

Las cuatro vicarías episcopales, los arciprestazgos, las delegaciones, las parroquias en sí, el florecimiento de las pequeñas comunidades en todas las parroquias, la unidad de criterios pastorales, entre otras nos llevan a afirmar que hoy nuestra Arquidiócesis de Medellín, es una Iglesia madura, evangelizada y evangelizadora que puede seguir mostrando ya con frutos concretos que el Evangelio de Cristo caló en lo profundo de los habitantes de este territorio.

Ese camino de Iglesia es el que estamos celebrando en este año jubilar, conscientes de que “Llegar a este significativo aniversario es una gracia de Dios que debemos saber aprovechar dentro del proyecto de salvación y de evangelización que somos. Por tanto, es necesario empeñarnos en una debida valoración de nuestra historia y en una fructuosa celebración de estos acontecimientos” (Carta circular de arzobispo Ricardo Tobón Restrepo sobre la celebración del sesquicentenario de la arquidiócesis de Medellín).

PARA PROFUNDIZAR

El animador invitará a que se desarrolle un diálogo a partir de estas preguntas:

·         ¿Qué acontecimientos de la historia de la Arquidiócesis de Medellín que hayamos vivido nos parece importante resaltar?

·         ¿De qué manera sentimos que la historia de nuestra fe que recordamos al principio de la reunión está vinculada a la historia de nuestra Arquidiócesis?

·         ¿Qué retos descubrimos para la Arquidiócesis en el hoy de la historia y hacia el futuro?

ORACIÓN FINAL

Para concluir el encuentro todo van a realizar una oración de acción de gracias a Dios por la Arquidiócesis de Medellín y lo que de ella hemos recibido; y rezan unidos la oración por la Arquidiócesis de Medellín que está en la contraportada de esta cartilla.

DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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