Cerca de 4.000 laicos al servicio de la liturgia se congregaron en la Catedral Metropolitana de Medellín el pasado 21 de septiembre en torno al jubileo que buscó exaltar su labor en la Iglesia hoy bajo el lema “Ministros laicos al servicio de la liturgia, testigos de la esperanza”.
La celebración congregó a proclamadores de la Palabra de Dios, ministros extraordinarios de la Comunión y ministros del Canto Litúrgico. Fue una jornada de gracia, comunión y renovación espiritual para todos los servidores que día a día acompañan a la Iglesia en la celebración de los misterios sagrados.
La eucaristía fue presidida por Mons. Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien dirigió una homilía profunda, clara y esperanzadora, tomando como punto de partida la parábola del administrador infiel (Lc 16,1-13).
Además, dirigió un mensaje especial a cada grupo de servidores: a los proclamadores de la Palabra, les recordó que Dios los ha puesto como administradores de un verdadero tesoro: su Palabra. Los exhortó a proclamarla con preparación, reverencia y amor, evitando la improvisación y el protagonismo, para que su vida confirme lo que anuncian; a los ministros extraordinarios de la Comunión, les expresó que “para poder llevar al Amor, hay que tener mucho amor” y a los ministros del Canto Litúrgico, les recordó que su servicio no es espectáculo, sino oración que entona las maravillas de Dios y construye la unidad de la asamblea: “Cuando la palabra ya no basta, se canta”.
La celebración concluyó con la bendición eucarística y la concesión de la indulgencia plenaria, invitando a todos los ministros a vivir su misión con fidelidad, alegría y creatividad, siendo auténticos testigos de la esperanza en la Iglesia y en el mundo.