JORNADA REGIONAL DE LA JUVENTUD 2025

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Más de 5.000 jóvenes de las diez diócesis que conforman la región Antioquia – Chocó se reunieron el sábado 18 de octubre en el coliseo de la Universidad Pontificia Bolivariana en la Jornada Regional de la Juventud 2025. 

Desde el viernes 17 de octubre jóvenes de los municipios más lejanos del departamento de Antioquia y el Chocó llegaron al Colegio de la UPB para compartir como comunidad de fe y prepararse para la Jornada que sería al día siguiente. Los jóvenes disfrutaron de un momento de oración tipo Taizé, un momento cultural y un espacio de integración para conocerse. 

Las puertas fueron abiertas desde las 7 de la mañana del sábado y los jóvenes de los diferentes grupos juveniles y las diócesis más cercanas comenzaron a entrar con la alegría característica de la juventud peregrina de la esperanza. El encuentro comenzó con la oración y las palabras de Mons. Fidel León Cadavid, obispo de la diócesis de Sonsón – Rionegro y el Pbro. Fredy Upegui, delegado arzobispal para la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Medellín, anfitriona de la Jornada.  

La mañana siguió con un espacio libre para los jóvenes en el que pudieron recorrer el campus universitario que había sido dispuesto con diferentes actividades para ellos. La Pastoral Vocacional, el deporte y la cultura se tomaron estas horas de la mañana además de la confesatón y los escuchaderos que fueron muy valiosos para el acompañamiento a los Jóvenes. Como un oasis en medio de esta dinámica pudieron encontrarse también con   Jesús Eucaristía en la tienda del encuentro.  

La mañana finalizó con la celebración eucarística presidida por Mons. Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien insistió a los jóvenes que: “Son la Iglesia del presente y del futuro, amen esta Iglesia”, además recalcó la importancia de reconocerse peregrino de esperanza asumiendo la misión de llevar a todos la Buena Nueva.  

La Jornada de la tarde, luego del almuerzo, contó con la catequesis, un momento mariano y el culto eucarístico que conectó a los jóvenes con su vocación y reforzó la importancia de escuchar el llamado y asumir el plan de Dios con valentía siendo signos de esperanza para el mundo de hoy.