En el marco de la Solemnidad de Nuestra Señora de la Candelaria, Patrona de nuestra Arquidiócesis, el pasado 02 de febrero, celebramos en la Catedral Metropolitana, la 27 Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada.
Bajo el lema: «La vida Consagrada, en la Arquidiócesis de Medellín, unidos en la esperanza», fueron convocados a esta Jornada cerca de 3.318 hombres y mujeres, pertenecientes a 276 comunidades de vida consagrada, que tienen su sede en nuestra Iglesia particular.
En la Eucaristía, el Señor Arzobispo se dirigió a todas las comunidades de Vida Consagrada presentes, recordándoles que “ciertamente somos luz cuando reflejamos el amor de Dios especialmente a los más necesitados, a los más desfavorecidos”. Asimismo, les manifestó: “qué alegría el vivir esta jornada de la vida consagrada juntos, compartiendo espiritualmente todos los dones que hemos recibido y queriendo renovar nuestra entrega al Señor para dar todo lo que somos. Como Jesús también hemos venido nosotros para entregar nuestra vida a nuestras comunidades.”
La vida consagrada se vive en respuesta al llamado de Dios desde una comunidad religiosa, un instituto secular, una sociedad de vida apostólica, las vírgenes consagradas, los ermitaños, y otras formas de vida consagrada.