El domingo 18 de octubre, en el marco de la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND), la Catedral Metropolitana de Medellín se llenó de color y alegría con la consagración de 400 niños, niñas y adolescentes de la Infancia y Adolescencia Misionera. Fue una celebración sentida, presidida por el Pbro. Orlando Ramírez Gálvez, delegado arzobispal para la Animación Misionera y director de las Obras Misionales Pontificias – Medellín, que acompañaron con cariño los asesores y padres de familia de las distintas parroquias de la Arquidiócesis.
En su homilía, el Pbro. Orlando retomó el lema y la orientación de la Jornada Nacional de la IAM en Colombia, e invitó a los pequeños misioneros a vivir con sencillez lo que significa ser discípulos de Jesús: conocerlo de verdad, rezar con frecuencia, participar de la Eucaristía y llevar la misión a la vida diaria, en la casa, en el colegio y con los amigos. Les recordó que no hace falta esperar a ser grandes para anunciar a Cristo, porque ya desde ahora pueden ser luz para quienes los rodean.
Que esta consagración renueve en cada uno el compromiso de orar, compartir y servir. A los papás, asesores y párrocos, gracias por sembrar en sus corazones el amor a la misión.
¡De los niños del mundo, siempre amigos!